domingo, 12 de julio de 2009


Cuando mis amigos me cuentan de sus aventuras amorosas (lease cosas cotidianas de pareja o aventuras sexuales) mis pensamientos se dividen en dos mitades, por ende, dos yo:
Mi yo malo (ácido, cínico) que se ríe
Mi yo bueno (tierno, romántico) que se muere de envidia. Cierro los ojos como callando mis pensamientos y sigo la conversación.

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